"La literatura construye su especial mirada del mundo, que es
insustituible y también inclasificable; es una manera de conocimiento que aporta desde su ángulo propio a las otras visiones de la realidad", afirma María Rosa Lojo, que este jueves disertará en Tucumán en el marco del encuentro de escritores Letrarte.
Poeta, novelista (su novela más reciente es "Arbol de familia" ) cuentista, ensayista, crítica literaria, premio Kónex a las Letras y Premio Nacional Esteban Echeverría 2004 por su obra narrativa, investigadora del Conicet, Lojo ha coordinado el equipo internacional de investigadores que realizó la edición crítica de "Sobre héroes y tumbas", de Ernesto Sábato, para la Colección Archivos, cuyo prestigioso programa académico de edición ha sido legado al CRLA (Universidad de Poitiers). La obra contó con el auspicio económico e institucional de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina.
Antes de su llegada a Tucumán, Lojo habló con LA GACETA de Sábato, del probable fin de la novela como una "obra total" y de la literatura en estos tiempos de fragmentación.
"Sábato tenía una concepción heredada del romanticismo: la "novela total", microcosmos que a su vez da cuenta del mundo en todas sus facetas. El propició la mixtura genérica, la mixtura estética, en obras muy complejas. Y en algún momento, en "Abbadon el exterminador", dice que la novela debería combinar los alaridos con la geometría, un discurso filosófico con danzas de guerreros zulúes; es decir, comprender toda la experiencia existencial y cultural humana, en cualquiera de sus modalidades, alcances y registros y encontrar los vínculos", afirma la escritora.
- Terminada esta época de grandes relatos que fue el caldo de cultivo de la novela, ¿qué pasa hoy con el género?
- Hoy se escriben muchas novelas, pero con ambiciones menores, en cierto sentido. Comparadas con las obras del boom, con una cosmovisión que aspiraba a subsumir el mundo en la novela, la mayoría de las novelas de hoy son minimalistas. Se centran en subjetividades y ambientes particulares, que no buscan aprehender la realidad en su intrincado conjunto. Y no estoy desmereciéndolas, sino que estoy diciendo que son otras las metas.
- Esa realidad, ¿Responde a estos tiempos?
- Vivimos en una época de fragmentación, de descrédito en la posibilidad de una visión total, de un "sentido" abarcador. Esa dispersión nos la impone en parte el ritmo de vida cotidiano, la forma en que nos comunicamos. Abrimos miles de "ventanas" mediáticas y cibernéticas, pero se hacen más difíciles la reflexión y la síntesis. También las brechas sociales (educativas y económicas) se profundizan.
En Tucumán, Lojo hablará de las narradoras en los comienzos de la tradición narrativa argentina, entre ellas Eduarda Mansilla y Juana Manuela Gorritti. "Así como hubo escritores varones en los comienzos de nuestra literatura, también hubo escritoras mujeres, aunque no están colocadas en un canon patrio: esto tiene que ver con la posición de género que las mujeres tenemos en la historia; en principio no se las considera como productoras de obras lo suficientemente importantes; hay un prejuicio contra la escritura femenina: sin embargo existen autoras que merecen ser reconocidas. Voy a hablar de este lado en sombras de nuestra literatura nacional", anticipa la autora de "Una mujer de fin de siglo", "Las Libres del Sur", "Finisterre" y "Forma oculta del mundo" entre otros títulos.
También se anticipa la lectura de textos de su libro más reciente, "Arbol de familia". "Es una novela sui generis, que no tiene una estructura cerrada, de novela convencional, sino que es un árbol de historias unidas por el hecho de que se trata siempre de personajes de una misma familia, a través de una misma narradora, cuya voz los une. Es una novela de la memoria, construida sobre todo a partir de relatos de transmisión familiar; y de la invención, porque no pretende ser una biografía literal, y cruza tiempos y espacios; España por un lado. Argentina por el otro. Está siempre presente en la novela el tránsito de ida y vuelta que hacen varios miembros de la familia", concluye Lojo, no son antes admitir que el domingo festejó el triunfo de España como se merece alguien en cuyo corazón conviven "las dos patrias".